Por Mónica Suárez
En pleno sábado, día de mercado, se mueve muy despacio un punto rojo entre la multitud veleña. Los parroquianos no se asombran ante su presencia, pues la han visto desde hace más de medio siglo recorrer las mismas calles, sin embargo, nadie sabe su nombre, la llaman simplemente ‘Carne Cruda’.
Es Ana Francisca Cristancho, una mujer de 86 años, medio sorda y agobiada por el reumatismo. Siempre viste de rojo, porque es “legítima liberal”.
Cuenta con vergüenza que antes era conservadora. “Yo era cocinera en Cimitarra y una tarde estaba con un obrero cuando los ‘Cachiporros’ llegaron, ¡escapita me llevan!”.
A raíz de esto “entendí que era mejor Liberal que Conservadora”, de eso hace ya 66 años. Desde ese día se tiñó de rojo e hizo que su hermana también “diera el bote”.
Dice con cara de enojo que los conservadores “son tacaños, ladrones y culpables de los problemas de Colombia” por eso es que “no le entra Uribe”.
Pero la expresión de su rostro cambia cuando le nombran al doctor Gaitán, sus ojos enmarcados en rojo se iluminan y se asoma una tímida sonrisa mueca.
“Cuando supe que lo habían matado yo no era sorda”, explica en medio de risas. Desde ahí comenzaron los enfrentamientos con los ‘godos’. “Nos tocaba pelear, porque los conservadores nos veían y se metían con nosotros”.
No recuerda por quién fue su primer voto, sólo sabe que era rojo. En las últimas elecciones “voté por Serpa, para ver si esto se mejoraba y por el hijo del doctor Galán, pero yo ya no tiro un voto más. El que quiera ganar que gane”. Y es que le dijeron que Serpa se había aliado con Uribe y por eso no regresó a las urnas. Sin embargo sigue siendo roja…
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